La rosa del cuervo
222 Vistas · En curso · Angie Yoo
Me muerdo el labio para intentar controlar mi odio hacia él mientras mi estómago se revuelve con desprecio.
—No eres cómodo para sentarse— discuto. —No podré dormirme sobre ti.
—Oh, pero tú sí eres bastante cómoda para mí— dice, con placer evidente en su voz. Sus manos me mantienen presionada contra su sólido pecho, sellando su mandato. —Es mi cama en la que duermes, ¿recuerdas? Dormirás donde y...
—No eres cómodo para sentarse— discuto. —No podré dormirme sobre ti.
—Oh, pero tú sí eres bastante cómoda para mí— dice, con placer evidente en su voz. Sus manos me mantienen presionada contra su sólido pecho, sellando su mandato. —Es mi cama en la que duermes, ¿recuerdas? Dormirás donde y...


















































