Entre el Oro y el Alma
585 Vistas · En curso · sarakimve
No nací para ser una víctima.
Crecí en una casa donde el sonido constante era el suspiro de agotamiento de mi madre y los gritos de los cobradores tocando a la puerta. Aprendí desde muy joven que el amor no paga las facturas, ni compra medicinas, ni evita que la gente de clase alta te mire como si fueras invisible. Por eso me prometí una sola cosa: jamás volveré a pasar hambre, y nadie volverá a humillarme.
Tengo la inteligencia, la astucia y una belleza que sé exactamente cómo usar. Para el mundo exterior, soy una joven profesional brillante, elegante y destinada al éxito. Para mi familia, soy la hija que sueña despierta. Pero dentro de mí, vivo una guerra constante que me quema por dentro.
Por un lado está Mateo. Cada vez que estoy con él, mi armadura se cae. Es el único hombre que me conoce de verdad, el que me mira sin máscaras y me hace sentir viva con solo tocarme. Su amor es puro, sincero... pero humilde. Trabaja incansablemente, pero la realidad es cruel: su salario no alcanza para sacarme del barro en el que nací. Amarlo me debilita, porque estar a su lado significa aceptar la mediocridad financiera que juré destruir.
Por el otro lado está la puerta a mi libertad: Fernando. Un hombre poderoso, millonario, acostumbrado a tenerlo todo y a quien he estudiado fríamente. No nací para ser una víctima.
Crecí en una casa donde el sonido constante era el suspiro de agotamiento de mi madre y los gritos de los cobradores tocando a la puerta. Aprendí desde muy joven que el amor no paga las facturas, ni compra medicinas, ni evita que la gente de clase alta te mire como si fueras invisible.
Crecí en una casa donde el sonido constante era el suspiro de agotamiento de mi madre y los gritos de los cobradores tocando a la puerta. Aprendí desde muy joven que el amor no paga las facturas, ni compra medicinas, ni evita que la gente de clase alta te mire como si fueras invisible. Por eso me prometí una sola cosa: jamás volveré a pasar hambre, y nadie volverá a humillarme.
Tengo la inteligencia, la astucia y una belleza que sé exactamente cómo usar. Para el mundo exterior, soy una joven profesional brillante, elegante y destinada al éxito. Para mi familia, soy la hija que sueña despierta. Pero dentro de mí, vivo una guerra constante que me quema por dentro.
Por un lado está Mateo. Cada vez que estoy con él, mi armadura se cae. Es el único hombre que me conoce de verdad, el que me mira sin máscaras y me hace sentir viva con solo tocarme. Su amor es puro, sincero... pero humilde. Trabaja incansablemente, pero la realidad es cruel: su salario no alcanza para sacarme del barro en el que nací. Amarlo me debilita, porque estar a su lado significa aceptar la mediocridad financiera que juré destruir.
Por el otro lado está la puerta a mi libertad: Fernando. Un hombre poderoso, millonario, acostumbrado a tenerlo todo y a quien he estudiado fríamente. No nací para ser una víctima.
Crecí en una casa donde el sonido constante era el suspiro de agotamiento de mi madre y los gritos de los cobradores tocando a la puerta. Aprendí desde muy joven que el amor no paga las facturas, ni compra medicinas, ni evita que la gente de clase alta te mire como si fueras invisible.


















































