Bajo la administración del lobo
460 Vistas · En curso · Charis Olivares
Para Vivian Warthon, la monotonía era un refugio. Detrás de su timidez, sus faldas grises y su trenza impecable, se escondía una experta en el arte de pasar desapercibida. Durante cinco años, su mayor preocupación fue mantener en orden los archivos de Importaciones Nova. Sin embargo, su santuario de carpetas y silencios se quiebra por completo cuando el Servicio de Inteligencia la intercepta con una fría verdad: la empresa donde trabaja se ha convertido en la fachada de lavado de dinero de una peligrosa red criminal.
Infiltrar a un agente profesional es imposible; la mafia desconfía de cualquier extraño. Pero Vivian ya está adentro. Es eficiente, silenciosa y, para el enemigo, completamente insignificante. Motivada por un sepultado sentido de la justicia y a pesar del pánico que la asfixia, Vivian acepta convertirse en informante, recibiendo un entrenamiento exprés para aprender a sobrevivir en las sombras.
Todo cambia con la llegada de Edward, el verdadero poder detrás del sindicato. Con sus hombros imponentes y una mirada azul acero capaz de leer el miedo, Edward toma el control absoluto de la oficina. A diferencia de Leonard —un socio vulgar que acosa a Vivian de forma implacable—, Edward posee una sobriedad magnética y peligrosa que desestabiliza a la joven secretaria.
Mientras extrae información clasificada arriesgando la vida en cada parpadeo, Vivian se verá atrapada en un juego de ajedrez donde las líneas entre el deber y la atracción comienzan a borrarse. En el territorio del cazador, un solo detalle suelto puede ser mortal. Porque cuando juegas bajo la administración del lobo, el más mínimo error de cálculo te convierte en la presa.
Infiltrar a un agente profesional es imposible; la mafia desconfía de cualquier extraño. Pero Vivian ya está adentro. Es eficiente, silenciosa y, para el enemigo, completamente insignificante. Motivada por un sepultado sentido de la justicia y a pesar del pánico que la asfixia, Vivian acepta convertirse en informante, recibiendo un entrenamiento exprés para aprender a sobrevivir en las sombras.
Todo cambia con la llegada de Edward, el verdadero poder detrás del sindicato. Con sus hombros imponentes y una mirada azul acero capaz de leer el miedo, Edward toma el control absoluto de la oficina. A diferencia de Leonard —un socio vulgar que acosa a Vivian de forma implacable—, Edward posee una sobriedad magnética y peligrosa que desestabiliza a la joven secretaria.
Mientras extrae información clasificada arriesgando la vida en cada parpadeo, Vivian se verá atrapada en un juego de ajedrez donde las líneas entre el deber y la atracción comienzan a borrarse. En el territorio del cazador, un solo detalle suelto puede ser mortal. Porque cuando juegas bajo la administración del lobo, el más mínimo error de cálculo te convierte en la presa.


















































