Juegos Perversos: El pecado del Padre Gabriel
275 Vistas · En curso · Ale Alarcon
"¡Oh, Dios...! ¡Sí, Padre, justo ahí...!"
El gemido rasgó el silencio sepulcral, un sonido desesperado que no pedía perdón, sino más pecado. Bajo la luz temblorosa de una sola vela, el hábito marrón de la novicia estaba desgarrado, revelando la piel de de Isabella Carrington, la modelo que el mundo creía muerta. Sobre ella, con la respiración entrecortada y los ojos nublados por una lujuria que j...
El gemido rasgó el silencio sepulcral, un sonido desesperado que no pedía perdón, sino más pecado. Bajo la luz temblorosa de una sola vela, el hábito marrón de la novicia estaba desgarrado, revelando la piel de de Isabella Carrington, la modelo que el mundo creía muerta. Sobre ella, con la respiración entrecortada y los ojos nublados por una lujuria que j...


















































